Como en la comarca se está poniendo de moda unas máquinas que distribuyen leche fresca pasteurizada me dije que no había mejor momento que este. Así que compré mis dos litros de leche y me remangué.
Para ello hay que calentar la leche a 37 grados, yo lo hice con mi thermomix, y seguidamente la puse en una jarra y le eché zumo de limón. Batí y esperé. Enseguida empezó a salir unos grumitos que era la leche cuajada. Pero esperé y esperé y la cantidad de queso era ínfima. Y el suero resultante era del mismo color que la leche. No podía ser, algo había echo mal. Al cabo de dos horas, colé el líquido y me sentí tan mal al ver tan poca cantidad de queso y dos litros de leche tirados, que estuve un buen rato pensando qué hacer. Volví a buscar por internet y nada. Y pensé, como los dos litros de leche ya están inservibles voy a repetir el proceso meticulosamente a ver qué pasa. Pues eso hice, pero esta vez, en ver de batir el limón y la leche a mano lo hice con la thermomix en velocidad 4 por unos segundos. Y "EUREKA" al verter la leche en la jarra, empezó a separarse un gran trozo de cuajada. Empecé a dar saltos de alegría en mi cocina, lo había conseguido. Ahora quedaba probar el resultado, lo colé en un colador bien fino por espacio de un par de horas, puse en un molde de plástico romero y sazoné el preparado de queso con sal de hierbas. La verdad es que estaba muy bueno.
Ahora hay que aprender a curarlo.
PD: De todas maneras, el líquido resultante es bastante. Se necesita gran cantidad de leche para hacer un buen queso.





































